Cada una de las piezas de jade denota un especializado proceso de trabajo, que surge de las pautas culturales de cada región. De tal manera la materia prima y el proceso de tallado de las rocas y minerales, es el resultado de la acumulación de conocimientos transmitidos de generación en generación, además del intercambio tecnológico que estas sociedades precolombinas tuvieron dentro de su unidad territorial, así como también en su relación con otros grupos culturales.
El auge en la producción de artefactos de jade, según datos científicos recientes se ubica dentro de un rango temporal que va de los 500 a. C (antes de Cristo) - 800 d. C (después de Cristo) donde empieza a declinar el uso de éste material y es sustituido por artefactos elaborados en oro.
Los objetos de jade generalmente se recuperaron en sitios de enterramiento encontrados en asociación con otra evidencia arqueológica como cerámica, lítica, artefactos de hueso y concha entre otros.