En 1634 un incendio destruyó la ermita de Nicoya, la más antigua de nuestro país, lo que constituyó una gran pérdida al desaparecer los archivos que guardaban valiosos documentos.
Nicoya fue incendiada por piratas en 1681 y Esparza en 1687 y 1688.
En la sublevación de Talamanca de 1709, la de Pablo Presbere, los indios incendiaron iglesias, conventos y casas de cabildo. De estos incendios, provocados por incendiarismo u otras causas, los costarricenses poco era lo que podían hacer, máxime en el caso de rebeliones o invasiones.
A mediados del siglo XIX, continúan ocurriendo incendios principalmente en San José, sin que se contara con grupos organizados, ni equipo que los atendiera.
El 26 de enero de 1864, se incendió la casa aún sin terminar de Don Francisco María Iglesias, ubicada en un sitio cercano donde ahora se encuentra el Registro Civil (Avenida Segunda, Calle Sexta); esta casa, según la opinión de los josefinos, sería una de las más elegantes y mejores de la capital y en ella se habían gastado ya más de cien mil pesos. Lla sensación causada por el siniestro fue enorme, y se dice que unas diez mil personas llegaron a presenciarlo, máxime que en la parte terminada de la casa residía el licenciado Jesús Jiménez, Presidente de la República de 1863 a 1866.
En esos tiempos, San José no contaba con cañería y el agua llegaba a la ciudad por una acequia, la que en esos momentos tenía poco caudal por cuanto no era época de lluvia. En los días posteriores ese fue el acontecimiento más comentado, y principalmente el hecho, de que la ciudad se encontraba indefensa para afrontar ese tipo de desgracias.
El 15 de febrero de 1864, en sesión celebrada en la Municipalidad de San José, el Lic. Fernando Streber propuso que se trajera de los Estados Unidos una bomba para incendios, lo que fue aprobado. El 20 de junio de 1865, el gobernador de San José, Don José A. Pinto, informó que la bomba había llegado a la capital. En sesión del 25 de julio de 1865, en la Municipalidad de San José, se conoció el plan para organizar el Cuerpo de Bomberos y también el proyecto de reglamento, el cual se discutió y aprobó siendo enviado al Presidente para obtener su aprobación.
El 27 de julio de 1865, el Poder Ejecutivo mostró su conformidad con los planes presentados y aprobó el Reglamento del Cuerpo de Bomberos, ésta es la fecha histórica que marcó el inicio en Costa Rica del Benemérito Cuerpo de Bomberos.
Conforme pasaban los años, los incendios aumentaban y hasta se llegaba a afirmar que tal o cual incendio había sido provocado intencionalmente con el fin de cobrar las pólizas. A principios del siglo XX, se asignaron algunas personas, las que estaban de alta en el servicio militar, para mantener en orden todo lo relacionado con los cuerpos de bomberos.
En 1912 los incendios crecieron y en 1913 aumentaron aún más, destruyéndose, a causa de los siniestros edificios de gran importancia, como el ocupados por el Banco Anglo Costarricense, el de los Almacenes Koberg, Echandi, Knohr, la fábrica de cigarrillos de la Republic Tobacco Co., la Fábrica de hielo, refrescos y cerveza de la Florida Ice and Farm Co. y desde luego muchas casas de habitación. A consecuencia de esto se adquirió la bomba de la fábrica Knox, la que llegó a San José en junio de 1913.
La Estación de Bomberos se ubicó donde estuvo el Palacio Municipal de San José, diagonal al costado norte del Hospital San Juan de Dios, en esos momentos era la agrupación con mejor organización y disciplina del país. En 1914 se presentó una crisis en el Cuerpo de Bomberos, el cual estaba a cargo de la Municipalidad de San José, algunos regidores decían que era un lujo y debía suprimirse; ante las críticas renunciaron los jefes y catorce bomberos.
En 1917 cuando ya el Cuerpo de Bomberos estaba constituido por muy pocas personas, dejó de pertenecer a la municipalidad, quien alegaba que no podía sostenerlo, así pasó a ser una dependencia del Gobierno como una sección de la Dirección de Policía, ubicada en el Cuartel de Artillería, en la manzana donde hoy se encuentra el Banco Central de Costa Rica.
Al comenzar 1921, el Cuerpo de Bomberos estaba integrado por un Mecánico, un fontanero y su ayudante, un chofer y un bombero y toda la planilla ascendía a la suma de ¢ 400 mensuales. En esos años había surgido en el país lo que algunos llamaron "la era del incendiarismo."
Comerciantes deshonestos, para salvarse de una difícil situación, o hacer un negocio brillante, aseguraban sus empresas o negocios, a los que luego daban fuego, para ir a cobrar sus pólizas ante las compañías de seguros extranjeras, que actuaban en San José por medio de agentes.
Los incendios intencionales eran muy frecuentes y algunos se pronosticaban con gran exactitud, sin que se castigara a los autores del delito. Don Julio Acosta, Presidente de la República, aprobó una ley en la que no era posible la celebración de contratos con compañías extranjeras, sin la autorización de un funcionario gubernamental, llamado Superintendente de Seguros.
El 2 de octubre de 1922, se emitió una Ley de Seguros cuyo propósito principal era terminar con el incendiarismo.
Esa ley en su artículo 43 establecía que un 10% de las primas pagadas por incendio serían traspasadas a la municipalidad respectiva para adquirir implementos para combatir incendios. Estas medidas ayudaron de manera eficaz a terminar los incendios intencionales.
Esta etapa de incendiarismo constituyó el antecedente para crear, a favor del Estado el monopolio de seguros por medio de la Ley del 30 de octubre de 1924 que establecía el Banco Nacional de Seguros, primer nombre del Instituto Nacional de Seguros. - INS.
El Instituto Nacional de Seguros, como consecuencia del crecimiento de la ciudad de San José y para dar mejor servicio de bomberos, además de dotar al Cuerpo con el más completo equipo de máquinas extintoras, con todos los accesorios indispensables para extinguir incendios en el menor tiempo posible, aumentó el número de bomberos, y promovió la apertura de nuevas estaciones.
Con el propósito de extender la protección a otros lugares del país, además de la Estación Central (1929) se crearon cuerpos de bomberos en:
1933 Puntarenas
1947 Limón, Barrio México y Barrio Luján
1949 Turrialba
1951 Cartago
1953 Alajuela y Cañas
1959 Heredia
1960 San Isidro de El General, Palmares y Juan Viñas 1961 Grecia y Esparza
1962 Liberia
1963 Naranjo y Guadalupe
1965 C. Quesada y Nicoya
1969 Santa Cruz, Golfito y Santo Domingo de Heredia 1970 Sarchí y Puriscal
1972 Las Juntas de Abangares
1975 Atenas y Siquirres
1976 San Ramón y Zarcero
1977 Aeropuerto Juan Santamaría, Desamparados y Guápiles
1978 Tres Ríos
1980 Quepos, San Pedro de Poás y Batán
1981 C. Neilly y Pacayas
1982 San Marcos de Tarrazú
1984 Orotina
1985 Palmar Norte
1987 Paraíso
1990 Buenos Aires
1991 Pavas
1995 Aeropuerto Daniel Oduber y Tilarán
1996 Aeropuerto Tobías Bolaños
1997 Filadelfia
1998 Tibás
2000 San Vito de Coto Brus, San Antonio de Belén
2001 San Ignacio de Acosta, El Roble de Puntarenas, Santa Ana, La Cruz Guanacaste, Pital de San Carlos y Paquera de Puntarenas.
Hoy día el Cuerpo de Bomberos está compuesto por 61 estaciones distribuidas en todo el territorio nacional.